Pensando. Se biene a mi mente el invierno del 85 en que yo y la pequeña beatrixxx, con sus senos tiernos e inmaduros, paseábamos por un país frió, sin banquetas ondas para que los amantes hicieran, lo que hicieran nadie los pudiera observar y así poder unir lo que estaba desunido así como coser la vida de alguien a la de otra. -En fin- camináramos beatrixxx y yo por esas banquetas, cuando de pronto salio Velia a nuestro paso, nos pregunto si teníamos un poco de varo para comprar no se que cosa, por cierto la boca le olia entre genitales de ambos sexos, cerveza, cigarros y una menta tan fuerte que el frió de esa noche imagino que era causa de la misma.
Después de darle dinero a Velia, beatrixxx y yo seguimos caminando, llegamos así a un puesto donde vendía huevos de caguama con limón, sal y chile -tajin o miguelitos, a escoger- compramos tres y seguimos caminando.
Y podria seguir platicando de lo que he pasado con la pequeña beatrixxx, pero Vivaldi a llegado
y creo que es hora de entonar el pequeño orgasmo matinal
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